13/2/05

la despedida

Iba a copiar mi despedida aquí, pero se borró, así que entiendo que fue una señal y decido no machacaros más de lo normal con mis torturas personales.

Hoy lo he vuelto a hacer: me he acordado de él.
He leído algunas cosas de aquel niño indefenso, perdido. Aquel que al principio creyó encontrar en mí un cómplice o una solución (al menos halló comprensión). Le he recordado pronunciando mi nombre: "L. ... boba..."; y me he recordado a mí, leyendo una y otra vez aquello de: "me gustaría poder sentir lo mismo que tú, pero no sin tí". Pero esas palabras, esas simples palabras, aún las siento perforándome, atravesando mis deseos.

Sólo pretendo esta noche liberarme de los fantasmas. Quiero creer que crecimos juntos un tiempo, que nos ayudamos mutuamente aunque al final saliese malherida. Quiero creer que ya no queda nada de aquel niño desvalido, frágil, triste. Que cuando dejó de ser quien yo conocí un día por casualidad, ya no tuvimos nada en común ni nada que ofrecernos. Y por eso desapareció.

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