23/1/05

familiar

Acabo de comerme un trozo de turrón de chocolate. Últimamente me cebo bastante. Mi perrita Luna estaba abajo, mirándome fijamente y achuchándome silenciosa con el hocico, pero disimuladamente ha acabado subida en mis piernas. Ahora le molesta el ruido al teclear y no puede acabar de relajarse. Se parece bastante a mí.

Dentro de dos horas (esta es la razón real por la que empecé a escribir) iré a un entierro. Ha muerto José, un hombre de noventa y tantos años, primo de mi abuelo, el que no pude llegar a conocer porque dejó huérfano a mi padre. Hace mucho que no lo veo, pero desde unos meses atrás sentía la necesidad de visitarlo. No lo hice, claro, porque la pereza siempre vence. Esta semana pude haber ido al hospital, pero apenas reconocía ya a nadie. No fui. Mi madre me recomendó que no fuese, ella no había soportado la imagen. Pensé que quizás este fin de semana iría, pero murió ayer, no me ha dado tiempo. En fin, eso es lo de menos, porque verlo un día no cambia nada en realidad, sólo que me fastidia no hacer las cosas cuando las pienso.

No estoy especialmente triste, sólo me siento extraña. Se marcha una parte de mi infancia que me gustaba. Creo que siempre lo vi como una especie de sustituto de mi abuelo. Nos traía galletas con las que después hacíamos tartas de chocolate, siempre era muy muy alegre, incluso jovial. En los últimos tiempos lo veía de año en año, cada vez con más arrugas pero la misma vitalidad de siempre. Su pipa humeante, su bastón y su bicicleta. En los últimos años... casi sólo lo veía en el cementerio, el día de todos los santos; pero este último ni eso, porque mi pereza y rebeldía contra las costumbres que no entiendo me hizo no ir. Sólo eché de menos no verlo, aunque ya el año anterior estaba tan arrugado que me daba un vuelco sólo pensarlo...
Es nieto de la mujer soltera por excelencia en la familia, la que se lió con un cura y tuvo 3 hijos. Me hubiese gustado saber un poco más de ella. José se casó con una mujer a quien no quería, y no entiendo bien por qué historias sus hijos pasaron de él, hasta el punto de que eran mis padres los que llevaban todos sus papeleos de seguro y esas cosas. La semana pasada vino la gilipollas de su hija política con muchas prisas a agobiarme, sacarme de la ducha y pedirme papeles, que el viejo se había puesto muy malito... Esta semana ya estuvieron arreglando el tema del banco.

Ahora él quiere despedirse de nosotros... pidió que antes de enterrarlo lo pasen frente a mi casa. "Él quería despedirse de nosotros, qué menos que nosotros nos despidamos de él", le dice mi madre a mi hermano para convencerlo de que vaya. Pero cuando no crees en dios ni nada parecido pierde todo su sentido.

En fin, es la segunda muerte en poco tiempo que sin tocarme directamente me deja así... extraña.

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Esta noche he vuelto a soñar con la Guerra Civil, esta vez era también en la actualidad, pero una recreación del pasado en plan histórico. Lo pasaba muy mal, porque era muy agobiante, y mi abuelo me contaba cosas, o me ponía ejemplos de lo que él vivió. No era la fiesta como en cartagineses y romanos, sino realmente una recreación trágica.

También he soñado que Él había vuelto de Canadá por unos días, me escribía una carta cuando estaba junto a mí, en el salón de su casa, y me la leía, me invitaba a viajar con él. Hablábamos... yo le decía que me dolió que no se despidiese, que no me invitase, que no me diese un abrazo. Y él hablaba y guardaba silencio, me miraba, luego a un punto inconcreto, volvía a hablar, a guardar silencio. Sabía que no tardaría mucho en soñar con él. Ya vuelvo a idolatrarlo. Dentro de poco empezaré a escribirle, y entonces mi dependencia de él crecerá, como ya creció una vez, hasta que regrese y todo vuelva a terminar.


En fin, ahí queda toda esta mierda que esta mañana me tiene un tanto (más) melancólica.

Acaba de llegar mi bombón: "Lu-na - Lu-na". Voy a comérmelo.

3 comentarios:

Albert. dijo...

Esa "extrañeza" viví yo hace poco, y a día de hoy, aún sigue latente.Una vez por una pérdida muy muy directa que años me costó revivir, y hace poco otra tan dolorosa y directa en su desconocimiento.Aún sin poder despedirle en vida, él sabe de tu aprecio por él y estas palabras tuyas, las leerá.Con una sonrisa.Creencias religiosas aparte.Son recuerdos de tu infancia que dentro de ti vivirán, como en su día fueron;-) Como una canción que escuché hoy, camino de regreso a la vida real, que me recordó a ti.Lástima no saber su título y sólo su autor.En compañía de tus 2 Lunas :-) La que te acompaña de noche en lo alto, y la que te sigue en el día ;-)

bruxsa dijo...

Dime el autor, please

Albert. dijo...

Eso sí puedo responderlo!!;-) Porque era un CD que no recordaba tener, con canciones inéditas de Enrique Urquijo; autor que me encanta!!Pero los títulos no los tengo puestos :-( Y la número 6 al oirla en el avión de regreso, me trajo tu "imagen" a la mente ;-)