27/12/04

fragilidad (II)

Ahora no me siento mejor que anoche. Ni peor. Unas noticias son mejores y otras peores. He pasado la tarde sin moverme, sin leer, sin pensar nada, sin soñar, sin escuchar: una tarde inerte.
Esta mañana llegué tarde a mi obligación autoimpuesta, como siempre, pero esta vez más que nunca.
- ¡Qué rojos tienes lo ojos!
- Ya lo sé, ¿qué quieres que haga?
Si no querías que llegase con los ojos rojos no haberme llamado para que fuese "ya". Si sólo quieres de mí que te organice el momento lo siento, mi organización también pende de un hilo. Así que cuando llegué ya estaban organizándose sin mí. Estuve por irme con las mismas, si ya ni siquiera me necesitan para eso qué hago ahí. No estoy cómoda ni quiero estarlo. Simplemente no deseo estar ahí. Me he cansado de actuar.
Sé que ando haciendo montones de cosas muy mal, sé que muchos no entienden, que creen que paso de todo y todos. Y así es. No quiero estar con quien no me aporta nada, o con quien sólo me aporta una compañía que no me llena, así que de momento no acepto estar con ellos más de lo imprescindible, aunque sé que puedo estar haciendo daño... Supongo que a veces sí que soy mala. O lo mismo a ellos les da exactamente igual y en realidad no pinto nada en sus vidas. Pero ya me cuesta incluso estar con quienes quiero estar.
- Qué navidades más blancas...
Aquí nunca son blancas, nunca he sentido el placer de escuchar el silencio de la nevada... Pero tampoco recuerdo que nunca hayan sido tan grises (que no negras).
- Gracias xiquita, ahora ya está todo.
Ya está todo y nada hay por decir. Nada puedo hacer. No hay marcha atrás en la vida. No es ni siquiera un problema, no se puede arreglar. Me duele lo que me duele, que sea quien no lo quiere, quien tiene ilusiones. Me duele que con él se apague un trozo de mí. Sí... soy un mucho de todos y muy poco de mí. En realidad no creo ni que yo exista.
Ayer pensaba en marcharme a algún país, con los niños que mueren por no tener qué comer. Y me di cuenta de lo grande que realmente es mi egoismo porque de inmediato pensé en cómo iba a soportar yo aquello, si unas pocas imágenes ya me destrozaban, pensé que era mejor que no hiciese algo así si no quería suicidarme.
aaaaaah!!!!!!!!!!! es tan absurdo todo. Ahora qué le digo. Ya está mejor, "...gracias, besos, feliz navidad, que se me olvidó con todo el jaleo..." Qué espera que le diga, que haga. ¿Realmente no espera nada? ¿Realmente sólo lo hace porque me aprecia, porque no quiere que desaparezca totalmente de su vida? Me cuesta mucho creerlo... no creo que yo le haya aportado nada. Quizás le doy algo de pena, o se identifica. Soy como su muñeca. Y en realidad jugamos ambos.
Mañana es el día de ver de nuevo a mis nuevos migos. Han pasado 4 o 5 días!!! Hay que reconocer que ya tengo ganas, ni que fuesen meses... Así que voy a dormir, para dar lo mejor de mí. :)

1 comentario:

Albert. dijo...

Fiel lector, fiel consejero, aún con letras últimamente no lo alegres que te deseaba leer :-( Leyéndote, me queda la duda de que mis palabras puedan servir de algo, cuyo propósito buscan. Incluso, que ni siquiera quieras leerlas :-S Sin saber con exactitud qué es todo aquello que te está arañando cada día. Ciertas palabras, duele leerlas, porque no serán ciertas. Claro que significas algo en sus vidas. Sino, no estarían ahí ;-) Todos tienen siempre algo que aportar, por pequeño que sea. Siempre se aprende y consigue cosas nuevas de los otros:-) Aquí anoche sí nevó ligeramente, escasos minutos pero que raramente suceden. Supongo que quiso hacerme ver la nieve un poco para contártela y que la sientas un poco más cercana.
En mi no entendimiento, intento saber qué te pasa, para poder darte todo lo que tenga disponible para afrontarlo. Siempre hay alguna solución. Buscando mirar al futuro para arreglar el pasado incambiable.
Esperando que el rápido reencuentro con tus amistades hoy, haya hecho posible lo que más me ha gustado de este último post tuyo: el final con tu sonrisa ;-)