17.1.10
8.12.09
la nit freda
La luz está apagada, y aún me cuesta escribir a tientas.
Nunca me ha acabado de gustar la oscuridad.
Me estremezco con la imagen reflejada en el espejo, porque siempre he desconfiado de las cosas extrañas, de aquello que no puedo entender. Y hay tantas cosas que no entiendo, tanta gente que...
Me muerdo las uñas, a veces, a ratos. No son nervios, pero puede que sea miedo.
Releo, me viene el sueño, pienso, no, ya se va otra vez. Fui un pájaro de alas rotas.
yo
lo
fui
Me gusta pensar en pasado, y me pongo triste. A veces aún sueño en blanco y negro. Blanco con v, v de equivocaciones. Yo soy blanca, pálida, y tengo ojeras. Pero no me canso, nunca me canso. Aunque siempre esté cansada.
Sí, creo que siempre me gustaron las oraciones sencillas y breves. Los puntos y aparte y los espacios en blanco.
Me resulta interesante, y creo que es mucho sobre mí, que se puede extraer a otros contextos.
Me parece que soy simple. Simplemente silenciosa, como si no tuviera nada que decir (porque si digo, cuando digo, son tonterías).
A otra cosa.
Agur.
Adios.
Hasta luego.
Sé que no tiene valor, pero la verdad es que no necesito que lo tenga. Parecerá ininteligible, y seguramente lo será. Al menos a mí me cuesta, aunque en el fondo lo entienda.
28.11.09
26.11.09
22.11.09
30.8.09
28.8.09
i remember
I remember it well
the first time that i saw
your head around the door
'cause mine stopped working
I remember it well
there was wet in your hair
i was stood in the stairs
and time stopped moving
I want you here tonight
i want you here
'cause i can't believe what i found
i want you here tonight
i want you here
nothing is taking me down, down, down...
I remember it well
taxied out of a storm
to watch you perform
and my ships were sailing
I remember it well
i was stood in your line
and your mouth, your mouth, your mind...
I want you here tonight
i want you here
'cause i can't believe what i found
i want you here tonight
i want you here
nothing is taking me down, down, down...
Except you my love. except you my love...
Come all ye lost
dive into moss
i hope that my sanity covers the cost
to remove the stain of my love
paper maché
Come all ye reborn
blow off my horn
i'm driving real hard
this is love, this is porn
god will forgive me
but i, i whip myself with scorn, scorn
I wanna hear what you have to say about me
hear if you're gonna live without me
i wanna hear what you want
i remember december
and i wanna hear what you have to say about me
hear if you're gonna live without me
i wanna hear what you want
what the hell do you want?
debo partirme en dos
Fuente del tab: lacuerda.net
LAm LA# MI
A)No se crean que es majadería
LAm LA# MI
que nadie se levante aunque me ría
LAm(V-2) DO SOL
hace rato que vengo lidiando con gente
LAm(V-2) DO SOL
que dice que yo canto cosas indecentes.
DO(V-2) LAm FA (RE/FA#) SOL SOL7
B)Te quiero, mi amor, no me dejes solo
DO(V-2) LAm FA (RE/FA#) SOL SOL7
no puedo estar sin ti, mira que yo lloro.
A)No ven, ya soy decente, me fue fácil
que el publico se agrupe y que me aclame
que se acerquen los niños, los amantes del ritmo
que se queden sentados los intelectuales.
SOL FA MI
Debo partirme en dos, debo partirme en dos.
LAm FA
C)Unos dicen que aquí, otros dicen que allá
LAm FA
solo quiero decir, solo quiero cantar
REm DO SOL MI LAm•MI
y no importa la suerte que pueda correr una canción.
C)Unos dicen que aquí, otros dicen que allá
solo quiero decir, solo quiero cantar
y no importa que luego me suspendan la función.
A)Yo también cante en tonos menores
yo también padecí de esos dolores
yo también parecía cantar como un santo
yo también repetí en millones de cantos:
B)Te quiero, mi amor...
A)Pero me fui enredando en mas asuntos
y aparecieron cosas de este mundo
fusil contra fusil, la canción de la Trova
y la era pariendo se puso de moda
debo partirme en dos, debo partirme en dos.
C)Unos dicen que aquí...
Nuevo rumbo
22.6.09
escribo
Escribo con sentimiento moderado, con control, o al menos así empiezo.
Escribo sin pensar, de la única manera que sé.
Escribo sin dudar.
Escribo.
No es nostalgia, no. No es tristeza.
Es ese estado neutro, constante y estable.
No es felicidad. Es la calma. Es la paz.
4.3.09
Madrid, Paseo del Prado, 10/2/2009
Al igual que haciendo el amor con tu pareja te sumerges en otro mundo, escuchar una melodía lejana, encantadora y evocadora puede transportar.
... por momentos me alejo del ruido del tráfico, me dejo llevar por la música y me siento a escuchar. Unas monedas, un gesto, una sonrisa al joven extranjero que toca.
Y la siguiente el romance anónimo: largo, a veces rápido, a veces lento, pero siempre mágico.
Me parece místico que haya acertado tan profundamente. Qué maravilloso ponerme a escribir en este momento, después de llamarle a Él para que de algún modo compartamos este momento.
La guitarra y el amor se parecen tanto...
Y a ratos me viene la envidia, y la frustración: ¿por qué no soy yo capaz de producir algo tan bello? ¿por qué no he de transmitir? Quizás mi misión sólo sea sentir, observar y olvidar. Porque siempre olvido; sólo recuerdo sensaciones, quien me conoce bien lo sabe. Y eso es triste y maravilloso a la vez. En cualquier caso es lo que soy, y sé que la paz de este momento siempre estará por ahí, en algún rincón.
Cuando dentro de unos años vuelva a pasar por Madrid, por el Paseo del Prado, casi a la altura de Neptuno, me olvidaré del ruido y el humo y sentiré la paz.
9.12.08
así es
No sé si hay consciencia o si la vejez puede con todo, si la lucidez se apaga y se sumerge en la ignorancia. A veces lo pienso así, pero otras me parece descubrir un reflejo de tristeza en su mirada ausente. Sé que me mira y a pesar de ello no me ve. Me percibe, me siente, pero ya no me conoce.
Nos hemos perdido.
La muerte acecha y cada vez que le veo la vela se ha consumido más, mucho más, cada vez más rápido. ¿Cuándo dejó de ser él? ¿En qué momento dejó de pedirme que le llevara comida al perro? ¿Cuándo dejó de contar batallas? ¿Cuándo empezó a ser incapaz de dar un paso y dejó de leer el periódico?
La última nochebuena lo recuerdo sentado en un sillón, mirando la tele, ya bastante ajeno al mundo pero de vez en cuando vivo. Alguna anterior haciéndonos cosquillas como niños o intentando hacernos rabiar. Entonces hacía cosas absurdas, y poco antes se escapa de casa para tomar café, o se metía en hogares ajenos y nos hacía correr con cada nueva travesura.
Ahora ya no. Vive en su sillón. No habla, sólo mira y asiente o niega con la cabeza cuando le apetece o cuando le llega hondo. Tiembla de miedo cuando se le incorpora y se agarra con una fuerza sorprendente a los picaportes para no caerse.
Mi abuelo se muere, y yo con él. No puedo aceptar que su vida se acabe así, como empezamos, envuelto en pañales, sin hablar, sin andar, sin ser capaz de hacer nada solo.
Se me va, y nunca llegaré a saber si en sus últimos años está siendo consciente de su caída o si vive inmerso en una especie de letargo. Ojalá sea lo último, pero sus ojos...
Temo el reencuentro. Temo los sucesivos reencuentros pero también quiero estar cuanto pueda con él, porque necesito que sienta que es mi abuelo y yo su nieta pequeña, y que le adoro igual que aquella niña que llevaba a coger piñones al parque.
No puedo aceptarlo...
Él es puro: inocente y bueno, amante de los animales y jovial.
Así es mi abuelo, aunque el tiempo me lo quiera quitar.
24.11.08
Que si habías o que si estabas... me marcho por donde vengo.
No puedo, y quiero. Quiero y no puedo.
Es igual, aunque distinto.
Me alimento del olvido si me miras sin deseo.
Busco y hallo, y no te encuentro.
Te escondes... ¡para espiarme!
Te veo, y te atrapo.
25.10.08
abandono
Ya no tiene sentido este blog, si no me sirve para nada. No sé porqué me duele despedirme de él. Su función ya la cumplió. Algún día habrá que terminar de dar el paso.
1.6.07
BODA ROBADA
Ana
Ya hace año y medio que murió el abuelo. Me costaba imaginar que llegaría un día como el de ayer sin que él estuviera, pero así ha sido. Arturo duerme todavía, sigue con su sonrisa angelical y su calma imperturbable. Yo no puedo dormir; son demasiadas emociones para mí.
Ayer me casé, y recibí el mejor regalo de bodas: el collar de perlas de la abuela. El abuelo, el distinguido y alabado Doctor Núñez, dejó escrito en su testamento que ese collar sería para mí cuando formalizara mi matrimonio con Mario, y nunca antes (siempre fue muy precavido); supongo que su intención sólo era animarnos a casarnos de una vez. Así que anoche, en la fiesta, mi querido collar se exhibió junto al resto de regalos en la sala que en el restaurante tienen acondicionada para ello en estas ocasiones, con una pared de cristaleras que la convierten en una especie de escaparate de tienda cara y pija. La verdad es que nunca me ha gustado esta forma de mostrar los regalos, hace que los invitados se involucren en una especie de competición por ver quién aparenta más. Pero la tozudez de mi madre y mi poco amor a discutir con ella hicieron que se saliera con la suya.
La cena era a las nueve y media, pero ya a las nueve llegaron los primeros invitados: mis tíos los catalanes, los primos de Sevilla, la familia García… A las diez la fiesta era todo un éxito, un río de carcajadas y conversaciones sonoras y ruiseñas.
El vino del Penedés subía hasta por las paredes, así que dos horas después todo el mundo estaba como loco bailando, saludando, riendo, corriendo de acá para allá. Jamás había visto a Mario tan eufórico:
- Cariño, ¡estás preciosa! ¿por qué hemos tardado tanto en casarnos?
- ¿Sólo te alegras de casarte conmigo porque estoy preciosa esta noche? – le solté con arrogancia burlona.
- Por supuesto, preciosidad, sólo por eso.
Apenas podíamos contener las felices lágrimas, aunque la verdad es que ni siquiera lo intentamos. En ese momento poco me importaba el rimel.
Poco a poco se fue vaciando el local. Las despedidas ya agobiaban y el cansancio empezaba a dejarse notar. Por fin decidimos marcharnos a casa. Nos despedimos de los últimos invitados y fuimos en busca de los camareros:
- ¿Nos ayudáis a echar los regalos al coche?
Se notaba que hacía tiempo que esperaban este momento. Una sonrisa animosa se dibujó en sus rostros, sobre todo en el camarero bajito que, por cierto, parecía ser el encargado.
Saqué la llave que había guardado durante toda la noche en el bolsillo derecho de mi pantalón. Pero antes de abrir la puerta vi que… ¡dios mío!, el adorado collar no estaba en su sitio, junto al resto de regalos, donde debería estar.
Miré a mi recién esposa de reojo e, inevitablemente, ya se había dado cuenta de la ausencia. No sabría explicar su reacción, su mirada perdida hacia aquella sala repleta de regalos que para nosotros no significaban nada. Lo único que ella deseaba, el único eslabón que la unía a sus amados abuelos, había desaparecido. Creí que se derrumbaría, que la debilidad que siempre la había caracterizado la paralizaría. Pero no fue así. Me miró fijamente a los ojos, enfurecida, y me dijo con una calma espectacular:
- Me da igual dónde lo hayas escondido. Voy a encontrarlo antes o después. Vas a pagar las consecuencias aunque sea yo misma tu juez. Sé que has sido tú, pensabas que no dudaría de ti, pero te equivocas. Me he dado cuenta del interés que has mostrado últimamente por la joya, sabes cuál es su valor real, y cuál el sentimental… Demostraré que has sido tú y después….
- Cómo puedes decirme esto, Ana. Cómo puedes….
No pude decir más. No podía creer que me culpara de algo así. ¿Realmente creía que a mí me interesaba ese collar? Yo sólo quería que ella lo tuviera porque sabía que lo deseaba desesperadamente. Así que me propuse encontrar al culpable y al collar. Y desaparecer para siempre.
Llamé a la policía de inmediato, y gracias a la fama del abuelo de Ana fueron muy rápidos en llegar al lugar del robo.
- ¿Qué pasa aquí? – preguntó al aire un agente que me inspiraba cierta desconfianza.
Le conté todo lo sucedido. Ana no se dignó ni a acercarse a nosotros. Yo no entendía nada, me sentía muy confuso. Estuvo interrogándome un buen rato y después fue en busca de Ana, de los camareros y de algún invitado que todavía quedaba por ahí. Estaba claro que Ana se mostraba como una gatita adiestrada con el agente, coqueteaba con él. La conozco bien y sé cuáles son sus armas. Aún hoy no comprendo porqué lo hacía.
Mientras tanto yo pensaba en quién podría haber sido. Los únicos que habíamos entrado a esa sala éramos mi mujer y yo, y sólo yo tenía la llave, aunque también debía tenerla alguno de los camareros o alguna persona del restaurante, en cuyo caso no creo que se arriesgaran a robar nada, sería demasiado fácil relacionarlos con el robo. Yo no fui, eso está claro a pesar de las acusaciones de Ana, y ella estaba consternada. Además, yo siempre había entrado con ella o al menos nunca me había pedido la llave. Bah, era una idea absurda pensar que Ana lo hiciera: ¿qué motivo podría tener si el collar iba a ser suyo de todas maneras?
Mal que me pese, sigo sin saber qué pudo pasar. La policía tampoco consiguió descubrirlo y el caso, desgraciadamente, ha sido archivado sin resolver. De Ana hace un mes que no sé nada, aunque seguimos casados. Después de aquella noche y sus acusaciones desapareció de mi vida, y yo no pude cumplir la promesa que me hice de descubrir qué había pasado. Aunque aún no he perdido la esperanza.
Tengo que ir pensando en pedir el divorcio a Mario, ya ha pasado un mes, pero me da miedo hablar cara a cara con él. Creo que lo haré a través de mi abogada. La verdad es que tras tantos años juntos debería darme algo de pena, o eso me dice Arturo.
Arturo y yo llevamos seis meses juntos. Él tuvo la idea de que me casara con Mario para que se cumpliera el testamento del abuelo y nos hiciéramos con el collar; tiene una mente retorcida, eso me gusta, es tan distinto a Mario… Lo de echarle la culpa al inocente Mario se me ocurrió sobre la marcha, ya que vi de repente que era el modo perfecto de librarme de él, sabía que jamás me perdonaría que desconfiara. Afortunadamente a la policía no se le ocurrió mirar dentro del cofre que había entre los demás regalos, donde yo dejé sigilosamente la joya después de arrebatarle del bolsillo la llave a Mario, quitándosela justo antes de que saliera a despedir a sus primas (nunca me he llevado bien con ellas). Después, durante un fingido y apasionado beso volví a dejarle la llave en su sitio.
Probablemente a Mario nunca se le ocurra que he sido yo o, si se le ocurre, se mentirá a sí mismo. Sería demasiado para él. Para mí ha sido perfecto. Tengo el collar y a Arturo. La vida es maravillosa.
16.5.07
me llaman la desaparecida...
Ahora trabajo, de lo mío, (ya ves), quién lo iba a decir... me dedico a estar todo el día colgada a internet y pegada al ordenador... así que poco me apetece ponerme en casa.
Y también sigo estudiando un poco. Entre otras cosas estoy haciendo una mierda de curso de escritura creativa, y me obligan a escribir un cuento corto policial, otro largo y una poesía, siguiendo unas premisas que nos dan. Me jode enormemente escribir a la fuerza, pero bueno.
Acabo de decidir que para rellenar aquí colgaré lo que escriba en el curso (de momento sólo llevo medio cuento corto y la idea del largo). La verdad es que lo que menos pereza me da es la poesía..
En fin, el caso es que añoro a algunos. Lamentablemente (supongo que es malo) es la verdad. Y ya no hay marcha atrás. Aquello se fue y por mucho que me empeñe algún día ya no va a volver nunca, mucho menos si nunca llegó a ser en la vida real.
A veces me da pena no ser la de antes, sobre todo cuando vuelvo a la universidad y a su pantalla anticuada. Pero la mayoría no lo pienso y avanzo sin darme cuenta, de una cosa en otra, nadando en el día a día.
De repente pienso en las vacaciones. Nos las hemos pedido para Septiembre. ¿Alguna recomendación?
16.11.06
será será...
WalkAway, tú siempre vienes asociado a la música, y ella (la música) me lleva hacia aquellos eternos anocheceres y días esplinados de charlas y silencios, de sonrisas ocultas y lágrimas continuamente florecientes. Qué tiempos tan melancólicos y qué melancolía pensar en ellos. ¡Qué risueña melancolía de noches incomprensibles reconfortadas, soledades a medias y poesías incompletas! Qué de horas y lamentos, susurros y enormes abrazos sin manos ni cuerpos.
Me siento poeta, sí. Y por eso echo de menos. Por eso recuerdo y añoro las caras en un instante breve, mágico momento. Todo se mezcla en la tela de araña del pasado. Todo se confunde y tú dejas de serlo para pasar a ser otro, otro ser incompleto. Me muero por dentro. Pero sólo muero cuando soy araña enredada. Río si soy mosca. Jajaja.
Soy mosca, y vuelo.
La mosca y la araña, en fin, son una. Como todo es uno si lo piensas bien.
He conseguido salir, a medias, de mi maraña.
